Nutrición: Sobre la dificultad de llevar una dieta sana en el mundo actual

El otro día estaba pensando en que nuestra época está repleta de paradojas. Por ejemplo, charlando con una amiga, nos dimos cuenta que muchas personas a nuestro alrededor tienen enfermedades graves como cáncer o problemas cardíacos pese a ser bastante jóvenes. Se supone que hoy las expectativas de vida cada vez son mayores en promedio, y sin embargo, en el día a día es innegable que el estilo de vida, inclinado peligrosamente a una mala alimentación, prácticas sedentarias y estrés, hoy es cada vez peor, lo que deriva en que problemas que antes solían estar asociados a gente mayor, hoy ataquen a personas en su segunda década de vida.

Se supone que hoy hay mayor consciencia sobre la importancia de alimentarse adecuadamente, y existe mayor diversidad de productos en el mercado, y más facilidad de acceso a estos como para que todos nos cuidemos. Sin embargo, al final del día, la alimentación de la gran mayoría va de mal en peor.

Un interesante estudio reflexionó sobre este tema, vinculándolo con los trabajos por turno. La investigación publicada en la revista PLoS Medicine, plantea que la pésima alimentación en el caso de estos trabajadores debería ser considerada un riesgo ocupacional del que es necesario comenzar a hacerse cargo, pues estaría relacionada además con un aumento de la diabetes tipo 2 en este grupo.
Los trabajos de turno son cada vez más comunes en el mundo actual, con cerca de 15 a 20% de la fuerza laboral de Europa y Estados Unidos trabajando en esta modalidad. El problema es que al trabajar de esta forma es mucho más fácil acceder a comida chatarra cuando se siente apetito en comparación con alternativas más saludables, lo que deriva en peores patrones alimentarios y un mayor riesgo de obesidad y diabetes.

Por esta razón, los autores del estudio aseguran que “es tarea gubernamental legislar para mejorar los hábitos de los consumidores y tomar medidas específicas para asegurar un acceso más fácil y económico a los alimentos saludables en comparación con aquellos que son dañinos para el organismo”.

Todos aquellos que trabajamos en horario de oficina, sabemos que el tema de la alimentación puede convertirse en un verdadero drama. Efectivamente, resulta difícil encontrar alternativas prácticas, sanas, ricas y económicas para almorzar a diario en el trabajo, y muchas veces por comodidad terminamos optando por aquello que tenemos más a mano, que por lo habitual está lejos de ser lo más beneficioso para nosotros.
Ahora, imagínense, si esto ya es complejo para todas las personas, para quienes padecemos de intolerancia a la lactosa puede transformarse en una pesadilla. Encontrar alimentos sanos, relativamente cercanos y convenientes en precio es difícil, pero hallar esto mismo sin lactosa es una verdadera odisea.
Por eso yo desde un tiempo hasta ahora he decidido llevar una colación liviana y sana al trabajo, que me ayude a calmar el hambre a la hora de almuerzo, entregándome los nutrientes que necesito sin excederme.
En esta época de calor es aún más fácil y un rico yoghurt sin lactosa con fruta fresca puede ser una salvación y una verdadera delicia, que me entrega menos calorías que cualquier snack, aportando nutrientes esenciales y ayudando a saciar el apetito.

Anímense y comiencen a cuidarse, no cuesta tanto y verán pronto que el esfuerzo se torna en satisfacción y bienestar.