Esta semana es muy importante para todos los intolerantes a la lactosa y es que nuestra marca favorita al fin ha sacado un producto increíble. Estoy tan contenta que el regreso a la rutina después de las Fiestas Patrias ha sido mucho más llevadero!
Por eso hoy les quiero hablar del queso, porque al fin podremos disfrutar de los quesos sin lactosa así que este fin de semana todo será alimentos con este producto :)
El queso, aunque no lo parezca, es de larga data. Una de las referencias más antigua se encuentra en Egipto en grabados con más de dos mil años de antiguedad.
Este alimento, obviamente, contiene calcio, además de fósforo. Aunque es muy rico no lo incluyen para bajar de peso, porque tiene un importante porcentaje de grasas. Pero acuérdense que la leche sin lactosa tiene menos azúcar, justamente porque no tiene esta azúcar de la leche.
En el proceso de elaboración influye también el tipo de leche usada las que hacen variar sus características. La mayoría de los quesos, por ejemplo son de leche de vaca. Pero también se puede hacer de leche de oveja, cabra o incluso camellas!
Buscando info por internet encontré justo este artículo y me pareció muy interesante.
El artículo comenta que los productos lácteos no ayudan a adelgazar, ya que es sabido que tanto la leche o el queso tiene grasa.
Este estudio se realizó con 29 estudios donde un grupo de personas debía comer entre una o seis porciones de lácteos en un tiempo y además algunos hacían una dieta para bajar de peso. Y estos fueron los resultados:
“El grupo que había consumido más lácteos adelgazó unos 0,14 kg más que el grupo control, lo que podría atribuirse al azar, pero perdió más grasa corporal (equivalente a 0,5 kg).”
Al parecer a corto plazo los productos lácteos traen beneficios si es que se utilizan en un plan para adelgazar pero otra fuente indica que eso no ayuda para nada! Otro doctor comenta que entre quienes no consumen lácteos aumentar las porciones tampoco sube el peso.
Al final lo más importantes es tener una dieta equilibrada respecto a la leche y los quesos, quizás no ayude a bajar de beso pero sí trae un beneficio general a la salud.

Estoy segura que uno de los sufrimientos más transversales entre aquellos que padecemos de intolerancia a la lactosa es la dificultad de comer queso. De hecho, es cosa de acercarse a cualquier foro o comunidad sobre el tema para ver quejas al respecto y súplicas lanzadas a las empresas de alimentos funcionales para que saquen este producto al mercado.